viernes, 30 de mayo de 2008

Aimé Césaire: 'A fuerza de mirar los árboles'

...

A fuerza de mirar los árboles me transformé en un árbol
y mis largos pies de árbol han horadado en el suelo
anchas bolsas de veneno altas ciudades de osamentas
a fuerza de pensar en el Congo
me he trans formado en un Congo zumbante de bosques y de ríos
donde el látigo chasquea como un gran estandarte
el estandarte del profeta
donde el agua hace
likouala-likouala
donde el chispazo de la cólera lanza su hacha verdosa y fuerza
los jabalíes de la putrefacción en la bella linde
violenta de las narices.

...


de “Cahier d‘un retour au pays natal”(*), (1939).


(*) Recientemente reeditado en España

jueves, 17 de abril de 2008

Hoy, jueves, 17 de abril de 2008, murió Aimé Césaire

PARÍS (AFP) - El poeta martiniqués Aimé Césaire, considerado el padre de 'la negritud', falleció este jueves a los 94 años de edad en Fort de France (Martinica), en el centro donde se encontraba hospitalizado desde el 9 de abril, informaron fuentes gubernamentales.

Nos gustaba la violencia poética de Aimé Césaire:


CONQUISTA DEL ALBA

Morimos nuestra muerte en bosques de eucaliptos gigantes acariciando encalladuras de paquebotes absurdos en el país para crecer drosera irrespirable paciendo en las desembocaduras de las claridades sonámbulas ebria muy ebria guirnalda arrancando demostrativamente* nuestros pétalos sonoros en la lluvia campanularia de sangre azul, Morimos con miradas creciendo en amores extáticos en salas carcomidas sin palabras que se opongan en los bolsillos, como una isla que se hunde en la explosión brumosa de sus pólipos —la noche, Morimos entre sustancias vivientes hinchadas anecdóticamente de premeditaciones arborizadas que sólo regocijan, que sólo se insinúan en el corazón mismo de nuestros gritos, que únicamente reverdecen con voces de niño, que solamente trepan a lo largo de los párpados en el peldaño agujereado miriápodos sagrados lágrimas silenciosas, Morimos de una muerte blanca floreciendo de mezquitas su dintel de espléndida ausencia donde la araña de perlas saliva su ardiente melancolía de mónada convulsiva en la inenarrable conversión del Fin Maravillosa muerte de nada Una esclusa alimentada en las fuentes más secretas de la ravenala se ensancha en grupa de gacela desprevenida Maravillosa muerte de nada. Las sonrisas escapadas al lazo de las complacencias deshácense sin precio de las joyas de su infancia en plena feria de sensitivas en delantal de ángel en temporada liminar de mi voz sobre la suave pendiente de mi voz a voz en grito para dormirse. Maravillosa muerte de nada ¡Ah! El penacho depositado de los orgullos pueriles las ternuras adivinadas he aquí con puertas más pulidas que las rodillas de la prostitución— el castillo de los relentes— mi ensueño donde adoro con la aridez de los corazones inútiles (salvo del triángulo orquial que sangra violento como el silencio de las tierras bajas) brotar en una gloria de trompetas libres con cascara escarlata corazón no mantecoso, sustrayendo a la ancha voz de los precipicios incendiarios y embriagadores tumultos de cabalgata

martes, 8 de abril de 2008

Jean-Joseph Rabearivelo: Viejas canciones de Imérina

Jean-Joseph Rabearivelo

Viejas canciones de Imérina
(Traducción de Rogelio Martínez Furé)


¡Un solo trueno en el Ankaraka,

y las orquídeas de Anjafy florecen, y llora y llora

la Hija-del-pájaro-azul, y ríe y ríe burlón

El-que-no-teme-el-castigo-del-mal!





Vieilles chansons des pays d'Imérina

miércoles, 19 de marzo de 2008

Mojammed Dib: 'Alborea'

Mohammed Dib: Alborea

El alba se insinua y el paisaje
esta hecho a fragmentos de sangre, viento
silencio y pálidas tormentas.


El canto de una hermosa voz rueda
interminable encima de las colinas
todos los nudos rotos -Ah, ¿cómo vivir?

Mi hogar es un lugar de escarcha,
sopla a muerte -pero tú murmuras:
'termina por lo menos el exilio'.

'Floreció la menta nueva',
'la higuera dio sus frutos',
'acaba por lo menos el dolor.'

En tiempos de torturas, tú solo,
moza de lavanda de corazón oscuro,
tú solo puedes cantar así.

martes, 19 de febrero de 2008

Vicente Huidobro: Camino

CAMINO

Un cigarro en el vacío

A lo largo del camino

He deshojado mis dedos

Y jamás mirar atrás

Mi cabellera
Y el humo de esta pipa




Aquella luz me conducía
Todos los pájaros son alas
En mis hombros cantaron




Pero mi corazón fatigado
Murió en el último nido




Llueve sobre el camino
Y voy buscando el sitio
donde mis lágrimas han caído.






Vicente Huidobro

jueves, 7 de febrero de 2008

José Mª Amigo Zamorano: Desarrollando un haiku

HAY KAIS

A cada racha de viento
la mariposa se desplaza
sobre el sauce.

Matsuo Basho


Se desplaza mecida por el viento y no conoce el miedo de seguir esperando. Sabe posarse en cada hoja e inicia el vuelo si el huracán azota con el látigo hostil de la intemperie. El sauce es su morada interina que adorna con suaves pinceladas. No tiene de momento otra que adornar pero la quiere como suya.

Así brotó su amor por los colores puros, sin mezcla alguna; además no puede permitirse el lujo de encarecer su vestimenta e incrementar su peso. Su ala es diestra y maestra antes aún que Olduwai o que Altamira.

A cada racha de viento replica bailando y riendo sobre el sauce con el liviano color que la acompaña. No huye aunque lamenta el traslado de lugar; pierde un tiempo precioso en la mudanza; después se tiende a descansar hasta que el alba la despierte para seguir pintando la existencia: su hogar eterno.

viernes, 1 de febrero de 2008

Omar Khayyam: Si estás borracho

Si estás borracho, Khayyam, se feliz.


Si contemplas a tu amada de mejillas de rosa, se feliz.


Si sueñas que no existes, se feliz


puesto que la muerte es la nada.



Omar Khayyam
(una rubayata)